martes, 12 de junio de 2018

Πῖ (2)


        El triunfo de Odiseo pasa por mantener, de momento, en secreto su estancia en la isla y su identidad, lo cual casa con su perfil psicológico, pues estamos ante un experimentado maestro del engaño. No se nos olvide la artimaña del caballo de Troya, la industria de que se valió para no sucumbir al canto de las sirenas, la mentira de su nombre ante el cíclope Polifemo, el ocultamiento inicial de su identidad en la corte de Alcínoo, la trola sobre su vida que le larga a Eumeo. Odiseo tiene el don, el gen, de la ocultación y del disimulo, es el hombre muchas mañas (polimetis), de múltiples caminos, de multiforme ingenio (politropos). De incógnito, bajo apariencia de mendigo y perfilando en secreto su venganza, esa es la salsa de Odiseo.
            La rapsodia 16 recoge la llegada al amanecer de Telémaco a la majada, el cariñoso recibimiento de Eumeo, el desayuno, el ofrecimiento del mendigo para ayudar, y el plan: encargar al porquerizo que anuncie a Penélope la llegada de su hijo, sano y salvo; hacer saber a los okupas por medio de un heraldo, que Telémaco ha evitado la emboscada y sigue vivo; enviarlo a palacio para que pida a los pretendientes que abandonen sus pretensiones; en realidad, su misión encubierta será esconder todas las armas que haya en palacio y dejar solamente las necesarias para ellos dos, padre e hijo;
            El juego del transformismo y el disfraz, más propio de una comedia de enredo que de una obra épica, iniciado en la rapsodia anterior, continúa cuando Eumeo abandona la majada para encontrarse con Penélope y la diosa Atenea se aparece a Odiseo-mendigo en forma de una hermosa mujer, “alta y entendida en espléndidas labores”. La diosa toca con su varita mágica a Odiseo-mendigo y deja a la vista al auténtico Odiseo, que, tras unos titubeos iniciales de Telémaco, es finalmente reconocido.
            Cuando los okupas conocen la fallida emboscada, se reúnen en el ágora para decidir qué hacer. Antínoo es partidario de dar muerte a Telémaco, pero está dispuesto a esperar. Regresan a palacio. Penélope, informada de la reunión, reprocha duramente a Antínoo su deslealtad. Eurímaco asegura de boquilla que protegerá la vida de Telémaco.
            Ahí queda la cosa. Cae la tarde. El porquero vuelve a la majada. Nueva transformación de Odiseo en Odiseo-mendigo, para no ser reconocido por el porquero. Cena y a dormir.
            Nos vamos acercando al momento culminante de la venganza y el restablecimiento del orden en el palacio de Ítaca. No hay equilibrio entre las fuerzas enfrentadas: Odiseo y Telémaco, ayudados por Eumeo y Penélope, frente a 106 okupas (52 de Duliquio, 24 de Same, 20 de Zacinto, 12 de Ítaca), pero los dioses están de parte de la justicia y de la familia, eso piensa al menos Odiseo.
        Y eso espera el lector, que suele conocer el happy end de la obra, pero anda seducido por la trama y disfrutando de ese misterioso placer de formar parte de una inmensa cadena de lectores que comienza en el siglo VII a. C.      

No hay comentarios: