martes, 11 de septiembre de 2018

Duelo en el paraninfo (4)



           En los días inmediatos al 12 de octubre, el acto del paraninfo salmantino tuvo escasísima presencia en la prensa. El ABC de Sevilla del día 14 destacaba en titulares el brillante discurso, tras los de Ramos Loscertales, Maldonado y el dominico Beltrán de Heredia, del poeta monárquico José María Pemán: su alto tono doctrinal, el sentido de misión y el sentido de Imperio, la colaboración de los patriotas —¡Muchachos, haced de vuestro pecho un Alcázar de Toledo!—, interrumpido en varios momentos por los entregados aplausos del público. Tras la ovación final, el señor Unamuno pronunció unas breves palabras, a las que siguieron, tras pedir autorización, otras de exaltado patriotismo del general Millán Astray. Seguimos, pues, sin saber qué pudieron decir el magnífico rector y el general mutilado.
            La siguiente noticia sobre la celebración del día de la Raza la hemos encontrado en dos periódicos de la zona republicana, Heraldo de Castellón y El Bien Público, de Mahón, en su edición del 31 de octubre. En el primero, tras el antetítulo —«Unamunadas»— un largo titular, con error de bulto —«”No venceréis”, dijo a los facciosos el exilado de Fuenterrabía y estos le destituyen de su cargo de rector de la Universidad de Salamanca»—, al que siguen dos breves párrafos anónimos, enviados desde París. En el primero se alude a la orden de destitución de Unamuno de su cargo de rector vitalicio decretada por la Junta facciosa de Burgos. El segundo lo transcribimos íntegro: Al parecer, el día 12 de octubre, en el paraninfo de la Universidad charra, después de bellos discursos de los cabildos y de los generales entorchados, hizo uso de la palabra Miguel de Unamuno, y se le ocurrió pronosticar, de acuerdo con su retórica, lo siguiente: “Vosotros convenceréis, pero no venceréis”, y otras cosas, que promovieron un formidable escándalo entre la horda facciosa.
Algo sacamos en claro de esta información, sobre todo preguntas: ¿solo pronunciaron discursos  “cabildos” y “generales entorchados”?, es decir, ¿además de Millán Astray intervino algún otro general?, ¿Pemán, Ramos Loscertales y Francisco Maldonado eran hombres eclesiásticos?, ¿pronosticaba Unamuno la derrota de los facciosos a pesar de su convincente retórica? Vosotros convenceréis, pero no venceréis. Si fue así, entendemos el “formidable escándalo entre la horda facciosa”.
            El deseo de saber lo que pudo decir Unamuno en el paraninfo se complica cuando leemos en la página 2 del periódico mahonés lo que sigue a este titular «Regocijante ceremonia fascista»:
            Se conocen detalles de la regocijante y ridícula ceremonia que tuvo lugar en Salamanca el día 12 de este mes con motivo de la Fiesta de la Raza.
            Asistieron a la misma la esposa del ex general Franco, Millán Astray, Urraca Pastor, muchos curas y frailes, el célebre Unamuno y algún polichinela de la facción.
            El acto se celebró en el paraninfo de la Universidad, de la que es rector el loco Unamuno.
            Habló en primer término un maestro de pueblo, dedicando los consabidos tópicos «al Ejército salvador».
            Peroró también Urraca Pastor, diciendo varias frases de sumisión a los generales sublevados.
            A continuación Millán Astray con gestos y actitudes de epiléctico [sic], atacó furiosamente a todos los comunistas y republicanos.
            Se leyeron adhesiones de fantásticos diplomáticos.
            Por último le tocó el turno a Unamuno, el cual censuró a todo el mundo. La primera parte de su discurso se acogió bien, pero en la segunda al pronunciar ciertas palabras, provocaron la molestia de los reunidos, motivando que el obispo de Segovia le llamara al orden por dos veces. Entonces Unamuno la emprendió contra el obispo y se armó una discusión que se iba agriando por momentos.
            La esposa de Franco y los generales, se retiraron y los curas y frailes empezaron a gritar: «Mueran los intelectuales», respondiendo Unamuno, disgustadísimo: ¡Venceréis, pero no convenceréis!
            De esta manera terminó la regocijante ceremonia.
            Los clericales están muy excitados ante las intemperancias lanzadas por el maquiavélico don Miguel.
¿“Convenceréis, pero no venceréis” o “Venceréis, pero no convenceréis”?
Si lo primero, malo, porque les está asegurando a los facciosos que perderán la guerra. Si lo segundo, malo también, porque no les vaticina una auténtica victoria, ganarán la guerra, pero perderán la historia.

           

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