martes, 2 de enero de 2024
37 Augurios
jueves, 14 de diciembre de 2023
Primeras noticias de la Lusitania
Con las primeras lecciones sobre la historia nacional nos llegó el nombre de Viriato, un rebelde que al maestro le llenaba el pecho de orgullo por su incordiosa guerra de guerrillas contra el poderoso ejército romano que había ocupado la península. Con el nombre del pastor y caudillo lusitano, llegaron también los nombres extraños de otros pueblos que habitaban la piel de toro (túrdulos, bastetanos, celtíberos, ilergetes, oretanos, cántabros, vascones y galaicos, a quienes habían precedido fenicios, griegos y cartagineses), el mito de la fundación de Cartago (la superficie delimitada por la piel de un buey hecha finas tiras), la vileza de los tres compañeros de Viriato que pagaron su deslealtad ‒¡Roma no paga traidores!‒ viendo sus nombres escritos con letra pequeña en los tratados de los historiadores, las proezas de Indíbil y Mandonio, los elefantes de Aníbal y el sacrificio de Sagunto (Nunca esclavo puede ser el pueblo que sabe morir, era una de las frases para copiar como ejercicio de rotulación en cursivas), la fértil tierra del río Íber, la Hispania citerior y ulterior, abundante en conejos, los sabios emperadores andaluces Adriano, Trajano y Teodosio… ¡Oh maravillosa historia verdadera! ¡Oh viejos pupitres! ¡Ay, niños del franquismo, adoctrinados, manipulados y bien peinados, con miedo al maestro, a las sotanas y a los uniformes! ¡Oh infancia feliz! ¡Oh, niñez indefensa! ¡Oh, paraíso del juego y del misterio! ¡Oh tardes de mapas calcados! ¡Oh, Portugal, tú siempre serás la nariz, la frente y la barbilla de nuestro ibérico rostro!
viernes, 8 de diciembre de 2023
36 Crepúsculo a crepúsculo
Bellísimo hoy el levante del sol con su intenso naranja en las nubes desplegadas en abanico hasta que ha ido bajando la niebla con su imprecisión, su borrar límites y difuminar los bultos de los árboles, las siluetas de las casas, las paredes de piedra, el camino por donde voy, mi vida misma crepúsculo a crepúsculo acercándose en calma a la claridad última.
lunes, 4 de diciembre de 2023
Círculos viciados (2)
Bastó consultar otros periódicos de aquellas fechas, unos de la llamada Prensa del Movimiento, controlados por Falange (Imperio de Zamora, Diario de Burgos, 7 Fechas, Arriba, ABC), y otros publicados por los exiliados en Toulouse, México D. F. o París (España, España Libre, España Popular, boletines de la CNT y algún ejemplar de Mundo Obrero), para tener una idea de los hechos, que resumiré enseguida.
En la década del 50 van apareciendo señales de descontento con el régimen franquista en diversos sectores sociales. Uno de ellos, el universitario, se manifestó públicamente con motivo de la muerte y entierro de José Ortega y Gasset, a quien no se había restituido en su cátedra de Metafísica en la Universidad Central tras su regreso del exilio en 1945. Algunas crónicas hablan de miles de estudiantes en la calle Montesquinza, que acompañaron al féretro hasta la Sacramental de San Isidro. En los días posteriores hubo manifestaciones contra la manipulación de la muerte del filósofo por parte de la Iglesia y del Régimen, al asegurar que in extremis se había arrepentido y había abrazado la fe católica, hecho desmentido por la familia. En el patio de la Facultad de Filosofía y Letras hubo una reunión de estudiantes en la que se leyeron fragmentos de la obra de Ortega antes de marchar con una corona de laurel a su tumba, ante la que se leyeron nuevos textos del pensador. Finalmente, el 18 de noviembre se celebra un frío homenaje oficial en la facultad de Filosofía y Letras, en el que intervienen Pedro Laín Entralgo, Emilio García Gómez y Gregorio Marañón, que arrancó encendido aplauso al reivindicar su liberalismo, y de paso el de Ortega.
Otro hecho que contribuyó al calentamiento ambiental de la Universidad fue la realización de una encuesta encargada por el CSIC, realizada por el psicólogo José Luis Pinillos, para conocer la opinión de los universitarios madrileños sobre el gobierno, los militares, el profesorado y la jerarquía eclesiástica, que arrojó unos resultados verdaderamente demoledores: una mayoría abrumadora consideraba incompetente (tramposa, improvisadora, ignorante) a la minoría gobernante, cuando no inmoral (falta de escrúpulos, falsa, con abundancia de estafadores y chupópteros). Los militares no salían mejor parados: o bien eran tachados de ignorantes y rutinarios, o bien se les consideraba inmorales por mujeriegos, brutales, o borrachos. Los universitarios madrileños denunciaban también la ausencia de maestros eminentes, la insinceridad e hipocresía de los profesores y la escasa dedicación profesional. Finalmente, consideraban inaceptable la política social de la iglesia y su olvido de la clase trabajadora. De los 400 estudiantes que realizaron la encuesta, el 80% se declaraban monárquicos o republicanos, frente a un 20 % de falangistas. Se manifestaba así, según Pinillos un descontento entre los universitarios, que no se mostraba públicamente por miedo colectivo, por las repercusiones económicas que pudiera tener una actitud protestataria, y por la falta de “ideales claros y constructivos”, quedando fácilmente expuestos al influjo de los comunistas.
Prueba de que la caldera universitaria de Madrid estaba bien caldeada son los llamados «sucesos de febrero del 56», una serie de acontecimientos que acabó con la destitución del ministro de Educación y la del decano de Derecho, y con algún relevo en Falange. Uno de esos acontecimientos, instigado desde la clandestinidad del Partido Comunista y distribuido por las diferentes Facultades, es la aparición de un manifiesto dirigido al Ministerio de Educación Nacional en el que se pide la celebración, con todas las garantías, de un congreso nacional de estudiantes para abordar asuntos como la escasez y carestía de las residencias de estudiantes y colegios mayores, que abocaban a muchos estudiantes a pensiones con precios crecientes y ambiente nada propicio al estudio; la continua subida en la matrícula y seguros, en los deficientes libros de texto; la mediocridad del profesorado o la destitución de prestigiosos catedráticos por motivos ideológicos; la escasez de especialidades y salidas laborales; el hoy llamado “pensamiento único” o monopolio de las ideas; el profundo divorcio, en fin, entre la Universidad ideal y la real.
Añádase la suspensión de las elecciones en el SEU al comprobarse el empuje creciente de las candidaturas de izquierda, y la consiguiente marcha de protesta hacia el Ministerio de Educación Nacional. La ocupación violenta, al día siguiente, de la Facultad de Derecho, con destrozos y ataques a estudiantes por un grupo de falangistas. Finalmente, el enfrentamiento, el día 9 de febrero, entre estudiantes falangistas que acababan de participar en un homenaje al «estudiante caído», camarada Matías Montero, y estudiantes de tendencias progresistas que se manifestaban contra la ocupación de la Universidad el día anterior. En medio de la trifulca suenan unos disparos y resultan varios heridos. Uno de ellos, un falangista de 19 años, camarada Miguel Álvarez, con un balazo en la cabeza, fue inmediatamente convertido por el régimen en el nuevo «estudiante caído», y su sangre derramada serviría “para redoblar la fe y tensar los arcos de la acción revolucionaria del Movimiento por caminos claros y concretos”1.
Los sucesos del 56 acabaron como era de esperar: varios estudiantes destacados de izquierdas detenidos, interrupción de las clases y suspensión por tres meses de los artículos 14 y 18 del Fuero de los Españoles, relativos a la movilidad por el territorio nacional y a la detención y puesta a disposición judicial de los detenidos.
Entre los estudiantes que esos días acabaron en la Dirección General de Seguridad encontramos a Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio, filósofo y matemático, hijo de Rafael Sánchez Mazas, miembro fundador de Falange; Dionisio Ridruejo, poeta, camisa vieja, defensor del fascismo y soldado en la División Azul, que viró ideológicamente a posturas críticas con la dictadura franquista; Ramón Tamames, comunista en su juventud y paladín de la ultraderecha en su vejez; Enrique Mújica, que llegaría a ser diputado en el parlamento nacional, Ministro de Justicia y Defensor del Pueblo; Javier Pradera, fundador de El País, miembro del Consejo de Alianza Editorial y creador de la colección «Alianza de bolsillo»; Gabriel Elorriaga, diputado ya en democracia, senador y gobernador civil en Santa Cruz de Tenerife; y José María Ruiz Gallardón, diputado también en 1982.
La detención de estos jóvenes universitarios me recordó la reflexión del policía secreta de Martínez de Pisón, pues bien pudo tenerla realmente alguno de los policías que detuvo a estos estudiantes izquierdistas que se enfrentaron a los de Falange.
1934‒1956. Se cierra así el primer círculo viciado de esta historia, que es el de la pervivencia, 22 años después, del camarada caído, de la sangre derramada por la patria, de un falangismo totalitario, militarista, que persigue la disidencia y gusta de exhibir músculo en las calles, que busca la instauración de un partido único, de un pensamiento único, de un caudillo al que se deben lealtad y obediencia hasta la muerte. Un falangismo que en esa década empieza a perder fuelle en el poder, con una base social cada vez más reducida que podemos ver hoy, qué cinismo, cuánta desfachatez, manifestándose en las calles de muchas ciudades del país a favor de la libertad y contra la dictadura de la democracia parlamentaria.
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1 "Sangre falangista”, en 7 Fechas, 14 febrero 1956, p. 1.
martes, 28 de noviembre de 2023
Círculos viciados (1)
El adoctrinamiento sin ambages, el lenguaje figurado y la moralina, resultaban inadecuados para el niño que uno era en aquellos primeros años sesenta, pues no se le había planteado aún la disyuntiva entre el camino de la comodidad y el camino del sacrificio por la patria, ni mucho menos identificaba los peligros o amenazas marxistas a que se veía expuesta España. Mucho pedir era también que un niño de siete años criado en una aldea de Priego explicara qué era el falangismo, el movimiento, o por qué llamaban caudillo y camarada a los hombres de los retratos en la pared.
De aquella escuela franquista y caralsoleada, esta historia da un salto a la España de nuestros días, al invierno de 2023, cuando subrayo unas palabras de Ignacio Martínez de Pisón en su novela El día de mañana, donde Mateo Moreno, inspector de la policía política en la Barcelona de 1975, meses antes de la muerte de Franco, expresa su temor a que se dé la vuelta a la tortilla en el país: “¿Quién te asegura —se pregunta el secreta— que los mismos tipos a los que enviamos a incomunicados no fueran a ser nombrados el día de mañana directores generales o ministros? […] Luego, tras la muerte de Franco, parecía que todo el mundo era demócrata de toda la vida […] Si en ese momento me llegan a decir que tengo a Felipe González tomando café en el bar de abajo de mi casa, a lo mejor hago como que no lo he oído. ¿A quién le apetece pasar a la historia como el tipo que detuvo a un futuro presidente del gobierno?” (273-275)1.
Esa reflexión del policía secreta me llevó de nuevo atrás en el tiempo, al invierno de 1956, un invierno crudo, con una ola de frío siberiano que afectó a toda Europa. Los periódicos difundían fotos de barcos daneses inmovilizados en el hielo, ríos desbordados y carreteras cortadas, informaban de la penuria de víveres en Bélgica, en Italia y Yugoslavia, de desprendimientos mortales de témpanos de hielo, de centenares de víctimas en Inglaterra y en Francia, de personas congeladas en Austria y de los 20 grados bajo cero alcanzados en Turín. En nuestro país, el temporal causó corrimientos de tierra en Gran Canaria, vientos devastadores en Navarra y nevadas históricas en Asturias y las Vascongadas.
El domingo 19 de febrero, en primera plana del Córdoba, «Diario de Falange Española Tradicionalista y de las JONS», junto al yugo y las flechas, en el rincón superior izquierdo de la página, aparecía inserto un breve que anunciaba la reanudación de las clases en la Universidad de Madrid, excepto las que se daban en el edificio de la calle de San Bernardo, que lo harían cuando se ultimasen las obras de acondicionamiento. Firmaba el comunicado el vicerrector, Manuel Lora Tamayo, en Madrid, el 18 de enero (el subrayado es nuestro: ¿error de copia o retraso considerable en la publicación?). El afán de contextualizar adecuadamente los años de mi nacimiento y primera infancia me llevó a una breve incursión en busca de las causas de aquella interrupción y continuación de las clases universitarias. Enseguida estuve en el buen camino.
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1 Ignacio Martínez de Pisón, El día de mañana. Seix Barral, Barcelona, 2011.
miércoles, 15 de noviembre de 2023
La España de San Jamás
España no se vende, se defiende. Huelga general. Asesino. Dictador. Yo soy nazi. Esta es nuestra policía. Canalla. Tiparraco. A prisión. No nos callaremos hasta hablar en unas elecciones y que todos podamos otra vez votar. Porque lo que está haciendo es lo contrario de lo que hemos votado. Le tienen miedo a las urnas. Los españoles tenemos derecho a opinar (Feijóo) ‒nadie discute tal derecho; otra cosa es que el balance general de la votación del 23 de julio haya resultado favorable al progresismo. 23F. ETA. El Imperio. Banderas carlistas.¡Queremos votar! Su proyecto es el totalitarismo (Ayuso). Nos encargaremos de devolver golpe por golpe (La misma). Puto defender España. Que te vote Txapote. Yo soy español. Cabrón. Traidor. Hijo de puta. La Constitución destruye la nación. Basura golpista. España cristiana, no musulmana. Golpe de estado. No vamos a estar callados, no vamos a hincar las rodillas, vamos a levantarnos en defensa de la libertad y la separación de poderes (Moreno Bonilla). Si nos quitan la patria, nos quitan la libertad. Vamos hacia una dictadura. [Pedro Sánchez] tendría que irse de este país en un maletero (Tellado). El maricón de Marlasca. ¡Ladrones, guerracivilistas! ¡Sánchez, golpista, estás en nuestra lista! Que quede claro que somos franquistas porque fue la mejor época habida en España, y si no lo haces valer eres un maricón. No es una sede [Ferraz], es un puticlub. Hay que pasar de las palabras a los hechos. ¡¡¡Acuérdate que Judas se ahorcó, toma nota!!! Cánticos falangistas. Rezos. Saludos nazis. Exaltación del fascismo. ¡A por ellos! Gobierno ilegítimo. Amenazas. ¡Viva Cristo Rey!
Ante tales declaraciones, barbaridades e insultos difundidos por televisiones, periódicos, radios y redes sociales, me pregunto en qué España quieren vivir quienes estos días se reúnen en calles y plazas del país con la excusa de la amnistía a independentistas y policías encausados en el procés, y confieso mi miedo y mi repulsa más absoluta a la España que propugnan:
Una España con una constitución de hierro que niega el derecho a la peculiaridad histórica, cultural y lingüística.
Una España privatizada y sin servicios públicos en educación, sanidad, atención a los mayores…
Una España católica, de rosario y misa diaria, libre de infieles.
Una España de raza blanca, sin inmigrantes económicos (pobres).
Una España de familias como Dios manda: padre, madre, hijos.
Una España heterosexual de hombres viriles y mujeres sumisas.
Una España de partido único.
Una España presta y pronta a las armas para defender los sagrados valores de la patria.
Una España vengativa y movida por el odio, el desprecio y la persecución de las personas de izquierdas.
Una España donde los sucesivos gobiernos monocolor actúen en contubernio con sus señorías de la judicatura y el gran empresariado.
Una España donde no se tolere la discrepancia ni el espíritu crítico.
Una España que favorezca a las ricos y privilegiados y exprima inmisericorde al resto de la sociedad.
Una España donde impere la posverdad, establecida por los grandes timoneles del partido y de la nación.
Una España de inquebrantable pensamiento unánime que haga realmente innecesario el voto en las urnas.
Una España, en fin, que vuelva a ser una unidad de destino en lo universal, signifique lo que signifique tal proclama.
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Tras las elecciones del 23 de julio, la mayoría de votantes (12.610.939) optó por políticas de diálogo y progreso, frente a una minoría (11.270.025) cerrada, incapaz de establecer avenencia con otras fuerzas políticas, reaccionaria y nostálgica de lamentables tiempos pretéritos.
La derecha tiene mal perder. No sigue las reglas del juego cuando está en la oposición, pues se cree con el derecho adquirido de mantenerse siempre en el gobierno de la nación. No asume sanamente la derrota electoral, considera que el oponente ‒y quienes le votan‒ le han arrebatado ilegítimamente el poder que por designio divino le corresponde. Su actitud como oposición parlamentaria es desleal, no arrima el hombro en situaciones críticas sino zancadillea, busca la bronca, la crispación, insulta, ofende, distorsiona y menosprecia.
Espero que nunca sea realidad esa España antidemocrática reclamada estos días por la derecha más incivil, que exalta el nazismo y la intolerancia, que amenaza y odia al distinto. No, no quiero vivir en una España gobernada por PP y Vox. No quiero recortes, sino aumentos, en derechos civiles y en servicios públicos. No quiero otra vez caralsolistas ni gerifaltes. Y no renuncio a la utopía de un Estado que procura el bienestar común y considera a sus ciudadanos, antes que sumisos votantes o meros consumidores, personas con derecho a la felicidad.
En los primeros años setenta, el grupo Aguaviva cantaba «La casa de San Jamás», una maravillosa canción que hablaba de un lugar mágico y feliz, en un país donde las puertas dormían siempre abiertas. Como lugar y tiempo idílicos y soñados ‒los dorados siglos que echaba de menos Don Quijote‒ aquel San Jamás utópico nada tiene que ver con el aludido en el título de este artículo, que remite a una España que jamás debería volver.
lunes, 6 de noviembre de 2023
35 Viene limpia
Nace el alba en ese misterioso laberinto de los sueños donde madura el silencio de la estrella junto al canto de la alondra.
Viene la primera luz abriéndose paso en la flor de la jara y del espino, desplegando sus alas, enredándose fresca en la copa de las encinas y en los perfiles de la sierra.Trae el alba en su regazo la paciencia ejemplar de la piedra, el mágico hacerse y deshacerse de la nube, el callado caer de la nieve, el íntimo rumor de la lluvia.
Viene limpia la mañana pidiendo paso con su azul.